Rutas Aconsejadas

La estratégica situación de Sanlúcar de Barrameda, en la vía de comunicación comercial entre el puerto de Sevilla y el continente americano influyó crucialmente en el devenir histórico de la ciudad. Gracias a la importancia mercantil del puerto de Sanlúcar, la ciudad se convirtió en residencia de comerciantes y en lugar de partida de numerosas ordenes religiosas que evangelizaron el Nuevo Mundo, edificándose singulares palacios y conventos.

Los parques y jardines son la recreación de la naturaleza plasmada en un medio humano. Su espacio se ordena mediante elementos vegetales, arquitectónicos y escultóricos, y la frecuente presencia del agua.

Sanlúcar, que ha sido cruce de caminos, se ha convertido en un lugar donde se funden diversas condiciones culturales y estéticas que la enriquecen. El aspecto botánico se une a los anteriores, gracias, además, al suave clima atlántico meridional que favorece el crecimiento de las exóticas especies traídas de ultramar. Esta cualidad fue ya observada en 1806, cuando el Príncipe de la Paz, D. Manuel de Godoy, promovió en Sanlúcar el Jardín Botánico de Aclimatación con idea de fomentar la agricultura científica, lugar en el que desarrollaron sus proyectos los insignes botánicos Esteban Boutelou y Simón de Rojas Clemente.

La historia de Sanlúcar y su toponimia urbana está marcada con la presencia de elementos vegetales como el barrio llamado Palmar de San Sebastián o la plaza del Pradillo, e incluso existen algunas con interesantes leyendas como la llamada plaza del Pino, de la que se cuenta que en ella crecían pinos canarios plantados por San Pedro de Alcalá y cuyos piñones sanaban milagrosamente de las fiebres a los tomaran. Del mismo modo, la imagen vegetal constituye ciertos espacios urbanos, como las portentosas araucarias de la plaza del Pradillo, o de la propia Plaza de Manolo Sanlúcar –llamada de la Araucaria-; el compás ajardinado de la iglesia de Santo Domingo y las palmeras y jacarandas de la Calzada del Ejército. Muchos son los jardines y patios que merecen nuestra atención en Sanlúcar, como los que embellecen las antiguas bodegas sanluqueñas mientras refrescan y humedecen el aire de su entorno. Sin embargo, conforman esta ruta los tres jardines históricos existentes en la ciudad, los cuales componen su paisaje urbano junto con la fisonomía de las iglesias, castillos, bodegas y palacios.

El primer núcleo de población de Sanlúcar de Barrameda estuvo situado sobre el promontorio natural que hoy se denomina Barrio Alto. El trazado de sus calles y plazas se adecuó al espacio acotado por la muralla medieval de la que aún hoy quedan algunos restos. Con el paso de los siglos los edificios institucionales y religiosos más importantes se ubicaron en la zona alta aunque el desarrollo comercial de Sanlúcar, tras el descubrimiento de América, favoreciese la ampliación urbanística hacia el litoral, construyéndose el Barrio Bajo.

Siguiendo esta ruta, se hace un recorrido a través de la historia más antigua del centro urbano de Sanlúcar. Los edificios de carácter señorial se ubican en este núcleo de población de tradición agrícola y bodeguero. 

La época de mayor auge comercial y social en Sanlúcar coincidió con uno de los movimientos artísticos más importantes de Andalucía el Barroco. La escenografía monumental de la ciudad portuaria de los Guzmanes ha imprimido a la Sanlúcar actual un carácter de magnificencia que sugestiona enormemente a nuestros visitantes. Las iglesias y los palacios barrocos organizan gran parte del espacio urbano, pero otros menores elementos como los blasones y las hornacinas de las antiguas casas le prestan a las calles de Sanlúcar una fascinante decoración que captan toda nuestra atención.

Durante el siglo XIX Sanlúcar se convirtió en uno de los destinos vacacionales más importantes de España gracias a su estratégico enclave en la desembocadura del río Guadalquivir y sus playas de aguas yodadas.

Los Duques de Montpensier fomentaron la imagen turística de la ciudad tras fijar su residencia estival en la ciudad, atrayendo a gran parte de la burguesía andaluza, quienes, asimismo, construyeron hermosos paseos y chalets de veraneo que aún hoy embellecen la ciudad.